Como un esculibiertu

Como un esculibiertu

No hace mucho, alguien de la tierra que me vio nacer me dijo que le recordaba a un esculibiertu. Y ya ven que cosa, hasta me emocioné, porque este vocablo me convirtió de pronto en la niña que creció escuchando de algunos de sus mayores, a modo de queja cariñosa, “yes como un esculibiertu”. Por inquieta, por mi rapidez. Por trasto.

Nadie desde entonces me lo había vuelto a decir, ni volví a escucharlo referido a ningún niño, y es que en estas tierras castellanas el término no se utiliza, ni siquiera convertida la “u” final en “o”.

Tuve que esperar a que pasara mi niñez y a que mi juventud fuera cumpliendo años para llegar a enterarme de la verdadera identidad del esculibiertu, y sentir con ello, cierto asco y malestar por lo que me contaban.

Y es que, de soñar con un simpático y travieso duendecillo de los bosques, a pasar a imaginarme un desagradable ser que siendo lagarto tenía el aspecto y los movimientos de una culebra, es como para desilusionar a cualquiera.
Hasta que un día le pude conocer de cerca y mi criterio cambió. En el laboratorio. En el lugar donde le pude tocar, donde le pude estudiar, y donde le pude ver con los grandes ojos y la extraordinaria vista de una buena lupa.

En Asturias el nombre de esculibiertu, compite con otros nombres como escalagüertu, alagüezu, escalagüerzu y escolanciu. La sonoridad de todos ellos no sólo me gusta sino que toca de lleno a mi corazón.

Isabel

Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

16 respuestas a Como un esculibiertu

  1. Mª José dijo:

    Tiene gracia lo que cuentas, porque cuando somos niños y nos dicen nombres que no entendemos, a veces, como tu hiciste, en lugar de preguntar damos por hecho el significado que queremos, en tu caso un duende. No me extraña el disgusto que te llevaste porque mira que el bicho ese es feo.
    La verdad es que me resulta enternecedor.

  2. goda dijo:

    Qué simpático el relato que haces sobre el “esculibierto”. Por la foto y lo que describes creo que se trata de lo que en otras tierras llaman lución.

  3. Popota dijo:

    Son cosas que se dice y pasan. A mi de pequñina me llamaban “espertellu” y en cuanto me enteré que ese bichito volador era el primo hermano de Drácula, pues fijaros la gracia que me hizo descubrirlo.
    Es muy bonito y simpático lo que cuentas, Isabel, una soñaba con hadas y príncipes y la realidad por ser más práctica se impone. Los humanos tiran de lo que tienen a mano. Comparto contigo que conviene esforzarse en conocer la realidad para saber donde vivimos y cómo es nuestro ambiente y no caer en la fantasiosa fantasia.
    A mí me daban mucha grima los escalagüertos, los niños que se hacían los chulillos con nosotras los cogían para asustarnos, pero pobres bichos en cuanto los soltaban reptaban veloces y desaparecían como rayos ante nuestros ojos. Estos lagartos de color perla grisácea son tan ágiles como las culebras y dicen que son muy benefiosos para campo.
    No hace muchos años atrás, mi hermano cogió uno y yo hice un esfuerzo tremendo por tocarlo. Son suaves,algo fríos y encantadores.

  4. Popota dijo:

    Se me olvidaba poner que las fotografías son guapísimas “La niña y el escalgüertu” la titularía yo. Son una pasada de sugerentes.

  5. Juliaber dijo:

    No me extraña que te hayas emocionado al escuchar esa expresión tan de nuestra infancia. Recuerdo que cuando me lo decían, por una parte me sentía halagada (cosa curiosa) y por otra, inquieta pues desconocía a qué animal concreto se refería.
    He sonreído al ver el título, que me ha llevado a mi niñez, y ,como siempre, me he recreado con tus palabras.

  6. Popota dijo:

    Pues sí, Isabel. Sobre todo me llamaban así cuando me ponía enferma de las anginas. Durante el día permanecía aletargada y por la noche me atacaba una actividad nerviosa, inusitada. Con lo ojos como platos y febriles me ponía a comer a beber, a parlotear, a moverme..
    ¡A ver si pares de una vez espertellu!

  7. Juliaber, no sabía que compartías conmigo tal semejanza…
    Espertellu, esculibiertu… ¿hay quien aporte algún “mote” más?

    Gracias a todos, no sabéis cómo disfruto con vuestros comentarios.

  8. güisu dijo:

    No estoy conforme con los peyorativos; aunque los acertados rezuman cariño, como el esculibiertu, que es sonoro y puede parecer insultante, pero semeja a escurridizo, espabilado, lo cual es una virtud. La envidia no fundamentada saca apelativos despectivos, peyorativos. Realmente huíamos de ellos hasta el punto de desconocer sus respectivos y actuales paraderos de quienes los pronunciaban. Sólo tolerábamos el peyorativo a los allegados a la familia, pero en diminutivo que endulzaba el sentido.

  9. Popota dijo:

    Güisu, tienes razón, has hecho una buena observación al respecto de los peyorativos en diminutivo.
    Cuando a mí me lo decían, a contiuación repetían: ¡Anda “espertellín” que ya ye tarde!

  10. ana isabel diaz goti dijo:

    Isabel, buscando la palabra escaragüezu me encontré con este blog tuyo y con el relato precioso de la niña que con un duende. Me he permitido entrecomillar una líneas de tu narración para ilustrar una fotografía y ampliar un comentario en la página que administro en facebook, Selva Asturiana. Un saludo

  11. ana isabel diaz goti dijo:

    una mala jugada de las teclas, la niña soñaba con un duende….

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s