De amiga a amiga: confidencias. Violencia doméstica

El próximo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer (DIVCM). Violencia entendida en todas sus formas y ámbitos en que se produce.
La proximidad de este día y la importancia de su recordatorio, es lo que me ha llevado a escribir estas confidencias entre amigas y opinar, después, sobre la tremenda lacra que supone la violencia en el ámbito doméstico.

Grabados de Goya sobre la violencia "doméstica"

Grabados de Goya sobre la violencia “doméstica”

De amiga a amiga, Leire me hizo partícipe del disgusto que tenía por lo que le había ocurrido a su amiga Astrid, una mujer a la que había conocido a las horas en que ambas sacaban a sus perros a pasear. Sus primeras confidencias versaron, como no, de la vida y milagros de sus canes, pero después, y a medida que la confianza se iba adueñando de sus palabras, también iba avanzando su conocimiento personal.

Leyre, según me dijo, notaba que su amiga llevaba un tiempo algo desmejorada y muy vulnerable, y aunque trataba de saber qué le ocurría, ella tenía siempre palabras que disculpaban sus aspecto y estado de ánimo.
Hasta que una mañana, cuando se encontraron para iniciar su paseo matinal, sus ojeras y su voz la delataron. Y con el ritmo de los primeros pasos, Astrid comenzó a dar rienda suelta a todo cuanto le angustiaba, como quien escupe un veneno que sabe que le está intoxicando y puede producir su muerte.
Cuando empezó a hablar, sus ojos miraban al infinito y su voz era un hilillo que cosía sus palabras en el aire:
Leyre mañana mismo voy a pedir el divorcio de mi marido, ya no puedo más. Sé que aguanté demasiados años porque siempre terminaba confiando en sus palabras y promesas de arrepentimiento. Pero después, el amor se fue transformando en costumbre, y más tarde en dependencia, y finalmente, en una soga al cuello que sin darme cuenta me iba ahogando según pasaban los días.

Han sido diez años de un deterioro psicológico progresivo, pero este año mucho más, ya que el mal trato se hizo también físico. Ya sé que es difícil de entender, pero quiero que sepas que quise denunciar su primera agresión pero que no lo hice por miedo a sus amenazas. Y también, por vergüenza, porque no me atrevía a contárselo a mi familia.

De amiga a amiga, Leire siguió dándome detalles que me iban enervando cada vez más. Afortunadamente, antes de finalizar su relato, me dijo que Astrid ya se había decidido a pedir ayuda a sus familiares y que contaba con un abogado para iniciar su proceso de divorcio.
Parece ser, que cuando Astrid le comunicó a su marido la intención de divorciarse, le puso sobre su mente y cuerpo nuevas amenazas. Pero de nada le sirvieron, pues la Justicia y la soledad de su maltratadora dominancia, le esperaban.

La violencia doméstica, vecina de todos nosotros, se extiende por el mundo como una auténtica plaga, y como tal, no entiende de clases sociales, aunque bien es cierto que encuentra mejor acomodo en sociedades desfavorecidas que carecen de medios económicos y educativos, y que están sometidas a reglas impuestas como derechos patriarcales.
Tampoco entiende de fechas, porque el hecho de que sea reconocida como un problema social desde la antigüedad, no la exime de culpa y de su terrible e incomprensible realidad.
¿Y qué decir de los hijos? Ellos también son víctimas, directas o indirectas, que no sólo tienen que sobrevivir al terror del presente sino también al de un futuro lleno de inseguridades. Y lo que es peor, a la posibilidad de convertirse en jóvenes o adultos que lleguen a repetir el mismo patrón de comportamiento del que fueron víctimas.

Detrás de cada maltratador suele esconderse una persona débil, acomplejada y cobarde, pero que se cree el animal dominante de la “camada”. Reta y desafía con la misma frialdad que después agrede psíquica o físicamente a sus víctimas.

Son especímenes ladinos y sutiles, que suelen comenzar su técnica de ataque mediante insultos, amenazas y humillaciones que poco a poco van desposeyendo de su “yo” a la persona que desean verla sometida. Después, o a la vez, pasan a la acción física. Cuando se suben a la tarima de la sociedad y se cambian de traje, suelen representar muy bien el papel de personas enamoradas, amables, trabajadoras, honradas…, tanto, que seducen a su público y siempre obtienen los aplausos que precisan.
Después, terminado el engaño de la función, la realidad asoma en el momento que traspasan el umbral de sus casas, que no es un hogar, sino un infierno.

Según el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en lo que llevamos de año el nº de mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas se eleva a 44. Menores: 4. Menores huérfanos: 40.
(En este momento, seguramente alguno de estos números es posible que haya cambiado)

“La maté porque era mía”… ¡Que frase tan terrible!

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9 respuestas a De amiga a amiga: confidencias. Violencia doméstica

  1. bensa dijo:

    Aunque nos pese, la última frase sigue en vigor para muchos. Bonito el diálogo en el que se pone, otra vez, en candelero este terrible mal, como bien dices, casi siempre silencioso. La mayoría lo sufren las mujeres, maltratadas especialmente por las creencias o las religiones, islam, judaísmo, cristianismo etc en las que siempre el “bueno” es el hombre. Me ha gustado y me hace pensar en la realidad.

  2. Carmela dijo:

    Mi felicitación por este artículo estructurado en dos partes, diálogo entre amigas y opinión de la autora, después.
    Me solidarizo con todas las víctimas.
    Gracias por darnos esta oportunidad de expresarlo.
    Un saludo.

  3. Juan dijo:

    Mi presencia hoy es para unirme al sentir solidario hacia todas las víctimas, como creo que todo ser humano en su sano juicio.
    Felicidades por el trabajo.
    Un saludo

  4. Teresa M.V. dijo:

    Mira que es terrible la violencia, pero la que se dan en los hogares entre gente que un día parece que se amó, o que a lo mejor, tomó posesión del amor, es inaceptable. E incomprensible cuando se cometen estos actos desde la frialdad, porque es así en la mayoría de los casos.
    Es bueno el tener presente siempre a las víctimas de cualquier tipo de violencia… y hay demasiada violencia en este mundo.

  5. Popota dijo:

    Tremendo el tema que abordas, Isabel. ¿Qué se puede añadir a este texto tan acertado? poca cosa más.
    La violencia doméstica es el reflejo de la violencia social, del cómo nos educan y para qué nos educan. La competencia, el ser primero, el ganador, el que más sabe, el que mejor se gana a la maestra, al jefe, al directivo, al empresario.. Quiero decir, que desde la cuna se fomenta el liderazgo, el sobresalir en algo y como eso es difícil de llevar a cabo, cada cual construye su tetras para alcanzarlo. La gente honesta o la que más sensibilidad tiene, sabe retirarse llevar la vida reconduciendose de otra forma, pero los que se frustran por no llegar a alcanzarlo, ejercerán su insatisfacción contra las más débiles o delicados con desprecio y si pueden, con violencia.
    Debemos tener en cuenta que hasta hace cuatro días nuestra sociedad no permitía a las mujeres estudiar, ni dirigir nada que no fuera su minúscula vida familiar. Y ahí ese núcleo de la doméstica radica una de las grandes violencias. Madres y padres posesivos, frustrados por no haber llegado tan alto como la sociedad y sus propios familiares le imponina, descargarán su violencia contra su propia esposa e hijos. Es una cadena. Al padre lo desprecian en la fábrica o el trabajo o quizá ya se siente él mismo inferior y despreciado, como en su casa es el rey ejercerá el poder de tirano y en su complerjo (como dices) y cobardía cree que debe acabar con la esposa e hijos, en un arrebato los matará (y dirá aquello de: mate porque era mía) .
    Todo radica en el rango de poderes, escalafones de valores, categorías de ciudadanos de esta cochina sociedad patrialcal.
    Una espiral de violencia que aún tendremos que luchar mucho por enterrarla.

  6. Tengo la satisfacción de comunicaros que la segunda parte de este “post” : La violencia doméstica, fue publicado el día 22 por el periódico La Nueva España de Oviedo.

    Muchas gracias a todos por el apoyo a esta causa.
    Un abrazo.

  7. güisu dijo:

    No hay nada que atemorice tanto a un ser humano que encontrarse con un semejante en actitud amenazante contra su integridad, física o psíquica. El miedo mata a las personas. La felicidad es la ausencia de miedo. Y aquí estamos agrediéndonos a diario, a escondidas,… porque no somos felices, ni pretendemos que los demás lo sean. Esta actitud es el envés de una moneda; en el haz está la actitud positiva de relacionarnos con nuestros semejantes para hacerles desaparecer su miedo. En sociedad estamos para actuar dentro de los límites legales que permiten delatar al agresor. Aunque los recursos legales son siempre escasos y muy pocas veces llegan oportunamente. Los 365 días del año deberían ser recordatorio para evitar las vejaciones de los agresores.

  8. Carmen dijo:

    Ya antes de leer el texto me quedé impresionada con los grabados de Goya, qué bien elegidas las imágenes para ilustrar el texto que desarrollas, que aunque todos tengamos conocimiento de la existencia de esa violencia que se ejercita sobre las mujeres y niños, siempre es bueno recordar a las víctimas de cualquier acto de agravio.
    Gracias Isabel.

  9. gelinos dijo:

    Siempre eliges las imágenes apropiadas…- No las conocía.- Si en España, desgraciadamente, ocurren estos hechos con tanta frecuencia y cada vez más…- Qué será en el mundo entero ?
    No olvidemos la más terrible de las violencias : la guerra, donde se producen todo tipo de aberraciones a hombres, mujeres y niños

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