Acericos

Carmen F. Bernaldo de Quirós. Acuarela.

Carmen F. Bernaldo de Quirós. Acuarela.

Nunca supe hacer un acerico, o mejor dicho, nunca me salió bien hacer un acerico, pues era una niña bastante torpona para todo lo que tuviera que ver con las manualidades.

El acerico se hacía con papel, doblando por aquí y por allá hasta conseguir una estructura cuadrada en la que se pinchaban los “alfilerones” –grandes alfileres de colores- y en la que sólo asomaban sus cabezas. Había niñas que poseían acericos envidiables, de hasta cuatro en fila y pintados con diversos motivos; incluso, algunas, que presumían de originales, los hacían con forma triangular.
Mis acericos se los mandaba hacer a alguna de mis hermanas o amigas, mucho más hábiles que yo; eso sí, eran humildes y delgaditos –que para eso era un favor-, en los que como mucho cabían dos hileras de alfileres apretujados.

El juego de los “alfilerones” aparecía y desaparecía de nuestras vidas como las mareas, cuando la presión y la luna ejercen sobre ellas su máximo poder. Y una de estas apariciones coincidía con el inicio del curso escolar, pegadito al otoño, porque recuerdo que cuando teníamos pocos, bien porque los perdíamos en el juego o bien porque no teníamos dinero para comprarlos, los sustituíamos por los pedúnculos de las hojas caídas de los plátanos, árboles de sombra o de paseo que ya empezaban a tapizar los suelos. ¡Y tan contentas!
Bueno, tan contentas, tan contentas… es un decir, lo estábamos, porque no teníamos otro remedio y porque entre las “sufridoras” podíamos seguir jugando y siempre mirando de reojillo con una envidia insana a las que, por diversos motivos, tenían lleno de colores su pudiente acerico. Pero como el caso era jugar – como si en ello nos fuera la vida-, nosotras hacíamos un grupo a parte y jugábamos con nuestros alfilerones orgánicos como si fueran auténticos.
Para jugar poníamos un “alfilerón” tumbado en cada mano, cerrábamos los puños, los poníamos hacia arriba y se los ofrecíamos a quien en ese momento era nuestra pides? compañera de juego. Y le decíamos:
¿Tú qué -Contra. ¿Y si no? -Cruz y contra. Lo siento, perdiste: es todo cruz.
¿Tú qué pides? –Cruz. ¿Y si no? Contra y cruz. ¡Ganaste!

La ganadora recibía como premio los alfilerones de su contrincante.
Y así, el juego se multiplicaba por las diversas formas en las que se podían colocar los alfileres. Que en este momento, aunque podría calcularlo, no quiero romper el maleficio. No lo supe siendo niña, no quiero saberlo ahora.

Los alfilerones creo que era considerado un juego de niñas; no recuerdo a ningún chaval jugando con ellos. Al igual que no tengo constancia de que actualmente se practique este juego. Si no es así ¿alguien me lo puede decir?

Isabel

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15 respuestas a Acericos

  1. bensa dijo:

    Una buena descripción del juego de los alfileres con cabeza y de los acericos. Yo, como tenía hermanas jugaba con ellas, no a adivinar en la posición en que estaban, si no haciéndolos girar ver si montaban uno sobre otro. Variaciones, como en la música.
    Un grato recuerdo de la niñez, gracias por traerlo aquí.

  2. Gelinos dijo:

    Me gusta este recuerdo ; éramos tan felices con cosas tan sencillas.- Su variado colorido resultaba muy bonito en el acerico.- Nunca jugué con los pedúnculos.-

  3. Mª José dijo:

    Hola, a mi estas cosas de los juegos de antes me encantan. Yo lo que veo es que ahora no se juega tanto en la calle y que los entretenimientos de los niños son diferentes, ellos con las maquinitas son felices. Claro, que las bicis, patinetes, etc. esos siguen en pie. ¡AH! y las peonzas, muy de colorines y sofisticadas, pero a mi me alegra el verlos con ellas.
    Un saludo

  4. Popota dijo:

    Es muy curioso lo que cuentas. Se ve que a mí ya no me tocó jugar a ese juego. Mi hermana mayor y mis primas habían hecho acericos y fundas para las tijeras, por casa rodaban alfileres largos y grandes, con la cabeza de colores,tal como se ven en la acuarela, pero no recuerdo haberlas visto jugar.
    A lo que yo jugaba con mis hermanos los días fríos y de lluvia era a los palillos.
    Bonita la pintura de Carmen F. Bernaldo. Me da una enviadia, la gente que pinta tan bien.

    • Isabel dijo:

      Es increíble lo de las modas en estas cosas de los juegos, se ve que algunos desaparecieron para ya no volver más y otros, afortunadamente se mantienen.
      Pero estoy intrigada ahora¿Cómo era el juego con palillos?
      Y en nombre de Carmen, gracias.
      Un abrazo.

  5. Popota dijo:

    Pues mira, Isabel. Nosotros en casa jugábamos con un montón de palillos, mondadientes: cuarenta, cincuenta, sesenta..o más, no sabría decirte con exactitud. Los soltábamos al azar encima de la mesa dentro de un espacio reducido (no esparcidos por toda ella) para que cayeran amontados unos sobre otros. El juego consistía en ir cogiendo uno a uno sin mover ninguno de los que rodeasen al que ibas a coger. Había que concentrarse, tener buen pulso y hasta contener la respiración, porque en cuanto se moviera o rozaras mínimamete a uno o al mismo que ibas a coger, quedabas descartada, te quedabas sin palillo y sin punto. La ronda pasaba a otro compañero y debías esperar a tu turno. Entre esos palillos había uno que solía tener una marca o estaba pintado de un color.Ése valía dos puntos.En mi casa teníamos esas reglas. Lo que no sé, es su esas reglas eran las mismas en otros sitios o casas.

    • Isabel dijo:

      Gracias por tu explicación Popota, me parece un juego tan ingenioso como sencillo.
      Y sin embargo, ya te dije, que nunca jugué a él ni recuerdo haber visto jugar…¡lo que me he perdido!
      Un abrazo

  6. güisu dijo:

    No me precio de mariquita, pero yo he practicado los entonces denominados juegos de niñas: los alfilerones, la comba y el cascayu. También me gustaba la peonza, les caniques (de cristal, de marmol o de granito, además de las fragilísimas de barro) y siempre pagábamos al contrario en canicas o en perrines (5 cts de pta). Y llegamos a jugar a la canasta, y “tres marinos a la mar” (y escapábamos al monte), y las “tres en raya” pintando con tiza el suelo, la pizarra. Con el abaratamiento de los productos electrónicos surgidos de la miniaturización, y la levedad del silicio y del titanio, se han digitalizado los juegos, y ha ocurrido una deslocalización desde la calle donde pasábamos el dia jugando, al suelo de cualquier rincón obsesos por la maquinita.

    • Isabel dijo:

      Yo nunca les puse “sexo” a los juegos porque participé al tiempo que jugaba a las muñecas lo hacía ampliamente con mis hermanos y amigos a cuanto ellos jugaban; además de todos los juegos que comentas, también jugué mucho con las chapas y la “vuelta ciclista”, y a saltar sobre otro “a la una pica la mula”… En fin, un no parar en esto del recordatorio de juegos.
      Gracias Güisu

      • güisu dijo:

        Faltábame las chapas con las que en la terraza armaba unas etapas de carreras ciclistas, que tenía su propio rito: recogida de cromos de ciclistas, trozos de cristal que recortábamos con cantos recogidos a la orilla del río, a la forma de la chapa, y recogida de masilla con que se sellaban los cristales de las ventanas, para pegar el cristal al cromo, que descansaba en el corcho, y este en la chapa, que serviría para sellar la chapa al cuello del botellín. Unas tenían más masa que otras, rebaba para saltar obstáculos; frotamiento de la base para poder resbalar más fácilmente. Y por último diseños de recorridos, con estrechamientos y obstáculos para simular todas las dificultades. Se jugaba en la calle también, con otros y se apostaban chapas. Además de otros como el saltu corriu, y otros modalidades de saltar sobre otro.

  7. güisu dijo:

    Y los mayores al sudoku

  8. Pilar dijo:

    Hace tres años me dieron un premio “Joaquín Sama” a la innovación educativa por un proyecto que realicé con alumnos de 1º de bachillerato sobre el aprovechamiento de materiales de desecho, tanto orgánicos como el pan, el aceite, el papel o los restos vegetales, como inorgánicos (plástico, metal…). Mi madre me enseñó a hacer un alfiletero o acerico con papel de periódico y un juego con alfileres de cabezas de colores al que ella jugaba cuando era una niña. Yo se lo enseñé a mis alumnos, así que hicimos acericos de diferentes tamaños con papel de periódico, revistas… y luego jugamos con los alfileres. Fue una experiencia muy bonita y creo que aprendieron bastante. Te dejo el enlace en el que puedes ver el video (está dividido en dos partes) que elaboramos para presentarlo al concurso, y en el que aparece Samuel contando lo de los acericos (minuto 12 del primer video): http://mercurio.educarex.es/web/video/366830b9-09fa-4094-a349-0db6af06fbac

    Un abrazo y gracias.

  9. Mª José dijo:

    De vez en cuando entro en este blog no sólo para leer la última entrada sino que releo otros de los múltiples textos que tienes y que me gustan. Y suelo leer los comentarios porque intervienen personas que dicen cosas interesantes.
    Hoy me encontré con este comentario de Pilar que me ha alegrado mucho por las actividades que cuenta y ese enseñar a los alumnos a hacer un acerico tal y como su madre le dijo. Voy a ver si entro en ese enlace que pone para ver a los chavales.
    Gracias!!

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