Lupita

Acuarela de Carmen F. Bernaldo de Quirós

Acuarela de Carmen F. Bernaldo de Quirós

Lupita era conocida por los niños del pueblo como la “mujer vaivén”, porque cuando caminaba se mecía sobre su voluminoso cuerpo al tiempo que marcaba el ritmo con su bastón negro –como su vestido- con empuñadura de plata.
A pesar del diminutivo de su nombre, Lupita era una persona mayor, aunque nadie sabía cuánto, porque en aquellos tiempos de postguerra resultaba muy difícil calcular la edad de las mujeres, con sus lutos permanentes. Sus cabellos blancos-agrisados los llevaba siempre recogidos en rodetes, uno a cada lado de la cabeza, como si fuera la Dama de Elche.
Lupita, que era viuda, hacía una vida muy ordenada. Le gustaba mucho ir a la misa madrugadora para después pasearse con su ritmo tañedor, charlar un rato con sus amigas y visitar sus tiendas preferidas. Y por la tarde, principalmente al rosario y, de nuevo, charla y paseo.
Dicen que el trato con ella no era fácil y no precisamente por su carácter, no, pues parece ser que era mujer simpática y amable, sino porque resultaba difícil resistir más de unos minutos en su presencia por los desagradables efluvios que emitía, aunque los quisiera enmascarar con la colonia de rosas que utilizaba.
Bichos malos eran los niños con ella, pues a sus espaldas bromeaban con su balanceo, con su falta de olfato y con una supuesta falta de higiene, pues era mujer de “posibles”.

No eran tiempos fáciles los que se vivían entonces. En muchos hogares no existían los cuartos de baño que, tiempo después, se convertirían en estancias imprescindibles y hasta lujosas. Como mucho contaban con un pequeño lugar para el excusado y una o varias jofaina para el aseo más básico.

D. Ezequiel Solana en el libro titulado “Reglas de Urbanidad y Buenas maneras” (Facsimil de Ediciones Altaya, 2008) nos deja las siguientes “perlas” en el capítulo II titulado “El aseo y la urbanidad”:

La limpieza de cuerpo viene a ser indicio de pureza de conciencia.

La falta de cuidados corporales es reprensible en un hombre, pero en una mujer, particularmente si es joven, entra en la categoría de lo intolerable”.

Es de gran utilidad el bañarse cada mes; pero es de absoluta necesidad el lavarse todos los días, a ser posible con agua fría…

Y aquí lo dejo hasta otra ocasión.

 

Isabel

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24 respuestas a Lupita

  1. bellezacorazon dijo:

    Te dire , que cuando era pequeña con ocho años, vivíamos en una casa , donde no existía, bañeras, lavabos y nada lo de hoy. Pero en mi casa rezaba la limpieza, nos bañaban todos los dias , poniendo una zafa de metal, calentando agua y nos lavaban muy bien. no quita lo valiente con lo cortes. Me gusto tu relato de Lupita. Un gran abrazo y feliz viernes

  2. Isabel esta historia de Lupita me hizo recordar a una compañera de 6to grado nadie le hablaba, por su mal olor corporal, y yo reuní a varias amigas, le compramos todo lo necesario para el baño lo metí en su locker , y al otro día llego bañada y hasta comimos todas juntas en la cafeteria, fue lo más lindo.

    Dios te bendiga junto a los que amas.

    Mil abrazos

  3. Entrañable, muy curioso el tema de la percepción de la higiene. Y bonita acuarela! Un abrazo.

  4. Juan dijo:

    Coincido con Félix Molina en que este relato tiene mucho de entrañable y que la acuarela es fiel reflejo de la protagonista, así que mi enhorabuena a las dos ¿hermanas?
    Respecto a las frases extraídas de los consejos sobre la higiene de D. Ezequiel Solana deja patente, entre otras cosas, el machismo imperante.
    Saludos cordiales.

  5. T.T. dijo:

    Gracias a la acuarela de Carmen recordé rápidamente a Lupita.¡ Cómo no ! Mi madre me dijo un día, cuando era niña, que a esa señora había que saludarla con mucho respeto porque era viuda y había sido maestra. Así que cuando la encontraba por la calle o en una tienda, la saludaba siempre con una sonrisa de oreja a oreja. ¡ De qué cosas te acuerdas, Isa !.
    Un cariñoso abrazo para ti y otro a Carmen, que seguro que me recuerda.

    • Querida T.T. sabes muy bien que hay cosas que nunca se olvidan. Lupita era mujer educada, respetada y muy querida, y he querido hacer un relato que como percibió Juan fuera entrañable, pues así está en el recuerdo de “todos aquéllos niños”. Sólo tenía un defecto…
      Gracias por tu abrazo, se lo transmitiré a Carmen.
      Que tengas un feliz semana.

  6. Popota dijo:

    Isabel, has tocado un tema sórdido muy ligado a la pobreza y la enfermedad.Enhorabuena.
    En cuanto al comentarío del Sr, Don Machista, faltaría más que no se penaliezara y se castigara más a las mujeres que a los hombres. Si feo es lo sucio y enfermo en un varón, peor será visto en una hembra que Dios,la Vida, la Naturaleza.. ha creado para ser sujeto-objeto bonito complaciente, precioso, alegre, eternamente joven etc.
    Por desgracia ha habido muchas Lupitas como la que nos presentas y a poco que nos descuidemos, si se lo permiitimos a estos farsantes que nos gobiernan con tantos recortes y derechos e injusticias en un par de décadas las veremos más. Ojalá me equivoque. Todo dependerá de la respuesta social.
    La acuarela de Carmen es un fiel reflejo del texto y el texto de la pintura. Ok. A mí las personas así me dan mucha pena, con esa obesidad morbida tan invalizante, es triste.

    • Aquéllos tiempos eran, según recuerda mi mente infantil, muy difíciles, muy trabajosos, pero no tanto para nuestra protagonista del relato pues su educación y posición “era mujer de posibles”. Bien es verdad que los libros de urbanidad etc. iban fundamentalmente dirigidos a las niñas y mujeres; al leerlos hoy se nos ponen los pelos como escarpias pero en aquél entonces era tan normal a los ojos infantiles como los cielos grises de los humos de los altos hornos, como el negro del carbón que tenía el río y todo cuanto uno tocase o respirase en la villa donde nací y crecí.
      Quizá sea más sórdido a día de hoy las tenebrosas corrupciones a todos los niveles, el oscuro machismo que aún se deja ver descaradamente, la negrura de las imposiciones…
      Gracias una vez más, Popota, por dejarnos tus opiniones y hacernos reflexionar.
      Un abrazo.

  7. Sofía dijo:

    Estupendo retrato de un tiempo y una manera de ser. Tantos condicionantes económicos, ambientales y culturales generaban esas ‘Lupitas’, y no digamos los ‘Lupitos’. Y encima, con tanto levantar el brazo…
    Un abrazo fuerte…

  8. Yo me he curado de estas cosas, ya que como terapista ocupacional he trabajado con varias personas minusválidas y que tienen demencia. Como siempre, son situaciones dentro de su contexto y época.

  9. joserasan66 dijo:

    Lupita, la “mujer vaivén”,…
    Sin Duda Son Reflexiones Que No Dejan A Uno Indiferente, Supongo Que Todos Hemos Conocido A Una Lupita… Pero Ciertamente Ha Sido Tu Lectura La QUe Me Ha Permitidido Recordar A La Mia… Una Vez Más Gracias Por Conpartir Tus Palabras, Un Saludo.

  10. Siguiendo los cánones marcados, Lupita desprende su olor y no está bien visto, pero también mucha ternura a pesar de nuestra incomprensión.
    Ese gran problema de la incontinencia es más duro para quien lo padece que para quien en un momento lo soporta, pero mis respetos para Lupita y “Todo” lo que con ello conlleva.
    Abrazo Isabel

    • Los ojos de los niños -y más aun los de la época a al que se remite el relato- no veían más que lo que su capacidad infantil daba de sí lo que su inocencia. La mentalidad del adulto en el recuerdo es otra y la percepción de los problemas completamente distinta. El respeto y un entrañable afecto hacia aquélla persona es lo que queda en la mente de quien la conoció.
      Como siempre, muchas gracias por tu participación, Leonor.
      Un fuerte abrazo.

  11. ventisqueras dijo:

    un tema molto difficile da trattare, svolto con grazia, nonostante tutto! felice giorno

  12. Teresa M.V. dijo:

    Este relato, que parece responder a una realidad vivida, me parece muy bien tratado y rezuma respeto y cariño hacia la persona convertida en personaje. Y me ha encantado leerlo.

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