La taquígrafa parlante

Acuarela de Carmen Fernández Bernaldo de Quirós

Acuarela de Carmen Fernández Bernaldo de Quirós

En algunas cafeterías y restaurantes la proximidad de sus mesas puede llegar a ser bastante agobiante. A los comensales no nos queda otra solución que poner sordina a la voz, sobre todo cuando comprobamos que los de la mesa contigua están aburridos y han encontrado en nosotros un estupendo momento para escuchar la radio sin auriculares.

El viento intenso y el frío de la mañana invitaban a resguardarse y a tomar un café o una tisana bien caliente, cosa que resolví después de un corto paseo entre lluvia, paraguas volteados y ramas caídas de los árboles.

El local en el que entré estaba casi lleno, y digo casi, porque localicé una mesita libre que parecía un islote en medio de un mar encrespado, así que rápidamente tomé posesión de mi territorio.  A mi derecha, un joven acompañaba su soledad con un ordenador portátil. A mi izquierda, dos señoras enfrentadas –que no reñidas-, compartían palabras y consumición. Y entre ellos, mi yo intentando disfrutar de un café humeante, una tostada, y un tiempo de relax.
Intentaba, digo, porque no cesaban de llegar hasta mis oídos ráfagas chillonas de palabras disfrazadas de señora. Tuve que girar la cabeza y mirar a quien estaba perforando mis sienes y mi calma. Creo que nunca había escuchado a nadie que pudiera hablar tan rápido, que fuera capaz de decir tantas palabras por minuto o por segundo, no sé, y de sentirme incapaz de distinguir qué decía a pesar de su elevado tono de voz. ¿Cómo abstraerme de aquél fenómeno vocal? ¿Cómo no mirar soslayo a aquélla “taquígrafa parlante”?
Me entretuve analizando la situación.
Para que esta mujer pudiera disparar palabras a tanta velocidad y sin descanso necesitaba que su acompañante fuera el “blanco” adecuado. La escuchante demostró en todo momento ser una persona tranquila y generosa, que jaleaba a su compañera con algún gesto sencillo, un movimiento de cabeza, alguna sonrisa, un monosílabo. Ambas encajaban como llave en cerradura.
Antes de irme las observé de nuevo. La “taquígrafa parlante” aún tenía intacta su consumición mientras que su amiga hacía tiempo que la había terminado.
Quizá esta mujer sea un record Guinness encubierto.
Pensé.

Isabel F. B. de Quirós

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44 respuestas a La taquígrafa parlante

  1. Rosa Ave Fénix dijo:

    Pues sí, muchas veces nos sentamos en elgún lugar para disfrutar de un cadé o lo que nos apetezca, en compañía o no, y las personas que están próximas nos atacan el oido como si tuviesen un destornillador, es imcompresible, de buena gana les metería un pañuelo en lo boca…<En Alemania esto es inaudito, entras a un restaurant o cafetería y porlleno que est´r, sólo se oya un rumor que vaga por el local. Salusos.

    • Es curioso lo que cuentas, porque los alemanes que yo conozco y tengo por vecinos en la urbanización, son muy apasionados verbalmente. Quizá tenga que ver la buena, mala o inexistente insonorización de los muchos locales de nuestro país.
      Y la educación ¡siempre!
      Saludos, Rosa. Muchas gracias y feliz semana.

  2. escribano13 dijo:

    Hay personas que no se dan cuenta de que los demás seres humanos también tenemos orejas. En mi cafetería imaginaria el timbre de voz elevado e histriónico, es castigado con un calambre procedente de la silla donde se sienta el susodicho charlatán desaprensivo. Hablando de taquígraf@s, no se que diantres pintan hoy en día en el congreso, senado, juzgados,etc. Con todos los adelantos tecnológicos en este aspecto(gravadoras, videocámaras, micrófonos etc). Me gustó mucho como lo narraste Isabel 🙂 muchas Gracias

  3. Con tu exquisito estilo, has dibujado con palabras, haciendo honor a Carmen, momentos que todos hemos vivido de alguna manera y, con tus dotes de observación y tu sensibilidad nos hemos adentrado en esas maneras del Lenguaje de muchas personas que bla bla bla no dejan hablar a los demás. Muy buen artículo Isabel, lo he disfrutado, como todo lo que escribes. Y mucho me ha gustado la acuarela de Carmen en consonancia con tu aportación. A las dos un beso de premio. Y te diré más, me hiciste recordar esos cafés en Estados Unidos, donde parece que no pasa una mosca y los clientes se miran unos a otros sin hablar. No sé qué prefiero… Tal vez el sabor de tu café… Todo tiene su encanto y su exageración. Un beso, Julie

    • Quizá el silencio extremo sea inquietante hasta para tomar un refresco o un café. Pero un ambiente en el que no se pueda hablar si no es superponiendo voces, es algo ilógico y agotador. Y ese afán de poner tan próximas las mesas… En fin, Julie, tenemos la libertad de elegir, eso es lo bueno.
      Como siempre, gracias por las palabras que me dedicas. Y si algún día compartimos mesa, procuraremos un lugar tranquilo. Por eso de poder escucharnos.
      Un beso también para ti y ¡feliz semana!

  4. Veronica dijo:

    Creo que, merced al hacinamiento gastronómico impuesto por confiterías, bares y restaurantes resulta casi imposible abstraerse de las conversaciones ajenas. En especial ello ocurre cuando el volumen es ligeramente (o no tan ligero) superior al normal. Para conservar la discreción hay que proveerse de susurros. Pero tú, Isabel, has encontrado uno de esos insufribles personajes que gozan con hacer públicas sus desdichas quitándose el manto del anonimato con el sonido de su voz.
    Un abrazo grande.

  5. madamebovary dijo:

    Qué maravilla, Isabel. Eres una cabal continuadora del género: la crónica de un instante impecablemente contada.
    Ah, y la acuarela lo dice todo.
    Un beso fuerte.

  6. carmen dijo:

    Tal cual lo cuentas Isa…….la jovencita de la acuarela se parece a tí .Besos.

  7. María dijo:

    Sí Isabel, has descrito una escena que, creo, que todos hemos vivido alguna vez. Las mesas tan próximas te quitan intimidad y las voces tan altas, no te dejan disfrutar, ni de una conversación, ni del silencio, si es lo que prefieres. La acuarela, además de ser preciosa (Felicidades, Carmen), muestra perfectamente, la paciencia infinita que tiene la muchacha con la “taquígrafa parlante”.
    Como siempre, un placer como escribes y describes.
    Un beso de esos grande de principio de semana.

  8. Buena manera de traernos aquello que tenemos que soportar demasiadas veces…, gracias. Un saludo.

  9. cristinafra dijo:

    Muy bueno una muy buena descripción de un momento de esos que piensas….. No se cuentan que los demás estamos a su lado pero no con ellos.
    Un abrazo muy fuerte 😊😊

  10. Qué paciencia de soportar como Job esa diarrea verborréica, jaja. Abrazobesos grandes, amiga.

    • Paciencia la de su amiga, Ernesto, pero parecía muy relajada escuchándola. Me encanta lo de “diarrea verborréica”, otra frase más para anotar a estas “metralladoras del lenguaje”.
      Gracias, saludos, abrazobesos y el deseo de que tengas una buena semana.

  11. Lo que me extraña es que la hayas relacionado con una taquígrafa y no con un pájaro carpintero tac,tac,tac.
    Cuando te encuentras con un taladro así, no valen ni miradas ni nada o te levantas y cambias de bar o le dices con voz asesina mientras la miras a los ojos como si fueras una enajenada mental: “Vamos a ver, o te callas o te callo. ¡Elige!” 😀 😀 😀

  12. Qué difícil es encontrar la paz ante semejante parlante chillona……..
    Un Abrazo Isabel 🙂 .

  13. Maria F. dijo:

    Muy interesante, la taquígrafa como instrumento de mensajes subliminales.

  14. Popota dijo:

    La cotorra de la acuarela está muy bien, le ha quedado bordada a tu hermana. Y venga,venga como ametralladoras en el metro, en el bar…donde sea. En el bar que acostumbro a comer, lo vivo a menudo, no con los cliente sino con la cajera que a veces hace de camarera y hay que ver la que lía la muchacha. También, qué lengua la suya oye, en más de una ocasión la he tenido que hacer callar y eso que yo me he criado en un chigre, qué tela marinera con los mineros, ganderos y demás cuando ya empinan un poco el codo. Somos un país ruidoso, aunque visitando Francia, me encontré con bares y clientes parecidos.
    Un abrazo

    • En este mundo nuestro hay de todo, pero es cierto que cada vez nos hacinan más en los lugares públicos, hay que multiplicar los servicios en el mínimo espacio. Y eso, favorece que uno participe de lo que no le interesa nada del prójimo.
      Otra cosa era la capacidad parlanchina de esta mujer, como bien digo en el texto.
      Muchas gracias, amiga, siempre compartiendo con nosotros tu opinión y experiencias.
      Un abrazo muy fuerte.

  15. Hola Isabel.
    Cuando encuentro seres humanos que ostentan una sobredosis de verborrea, sólo obtienen de mi persona, una respuesta “autista”.
    También me bloque y me mareo. No soy capaz ni de pensar.
    Prefiero el silencio que acompañan los pajaritos de colores de mi sesera.
    ¿Será esa la causa por mi intolerancia a la excesiva verborrea?
    Besicos de colores 😉

    • Yo también prefiero esos “pajaritos de colores” que se proyectan con “una pasión apasionada” en tus amigos Ruka, Raykolo, el monstruo…
      Y se los recomiendo a los que aún no los conocen.
      Un fuerte abrazo y que tengas un bonito día.

      • Muchas gracias Isabel. 🙂
        Lo mismo para ti: un hermoso día muy feliz y de colores 😉

      • Isabel, mira lo que me he encontrado del otro lado de la ventana.
        Me ha hecho pensar en ti y en tus pajaritos. (¿Se dice así? Desde luego lo mío no es la ortografía) 😄
        Besicos guapa 😉
        https://rukadecolores.wordpress.com/2015/03/04/un-herrerillo/

        • ¿Qué hay de malo en tu ortografía?
          Gracias por pensar en mi. La sorpresa ha sido gratísima.
          Muchas gracias. Y besos.

          • Ufff… mis normas ortográficas, así como otras estrictas reglas que acompañan mi vida, se ríen constantemente de todo lo que les rodea y por ello, suelen despistarse con facilidad. (Vamos, que no se concentran). 😄
            Tengo que vigilar las, en lo posible con cuatro ojos, para que hagan lo que la RAE espera de ellas. No es tarea fácil ser una inquisidora de los despistes del lenguaje escrito.
            Siempre alguna despistada sale victoriosa.
            Eso es lo que me pasa… 😛
            Gracias por escuchar este aburrido monologo concerniente a la Real Academia Española.
            Me alegra que te haya gustado la sorpresa. ¡¡BIennnn!!
            Besicos de colores 😉

          • Vero deja de dar vueltas a tu cabeza que la vas a marear, escribe, dibuja y olvida las “normas, las estrictas reglas, lo que espera de ti RAE…”
            Despistes y dudas los tenemos todos. El corrector del “sistema” nos ayuda, pero la expresión del lenguaje a través del dibujo no necesita de todo eso, y Ruka es un excelente ejemplo de ello.
            ¡Buenas noches!…De colores.

  16. Juliaber dijo:

    Ante semejante situación me siento muy molesta y suelo abandonar el local. Me indigna esa verborrea fácil.
    La acuarela de Carmen, magnífica.

    Un beso para las dos.

  17. T.T. dijo:

    Es que la señora no ha tenido ni tiempo de comerse una aceituna.¡ Qué lástima !
    Lo de “taquígrafa parlante” me parece genial. Conozco a mucha gente a quien le iría bien ese apelativo. El gesto ,entre aburrida y resignada, de su interlocutora lo dice todo.
    Hay que ver cómo os complementais de bien tú y Carmen. Ella dibujando y tú comentando.
    Sois irrepetibles……
    Un abrazo cariñoso para las dos. Felicidades.
    T.T.

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