Lujo necio

LUJO NECIO

Hace unos días me ocurrió algo que me dejó sorprendida, o más bien desubicada, o quizá mejor, ambas cosas. El caso es que decidí dar un largo paseo por un barrio que presume de tener el mayor número establecimientos de “firmas exclusivas” y cuyos escaparates ciegan la vista de quienes los miran, tanto por el esplendor de lo que en ellos se exhibe como por las cifras que adornan las etiquetas de sus artículos.
Seguí mi ruta y en el camino encontré una tienda muy bonita con artículos y ropa de niños, así que no lo pensé dos veces y entré para ver si podía “rescatar” alguna cosita para mis nietos.
Confieso que pasé vergüenza cuando me di cuenta que todas aquellas cosas que veían mis ojos, ahora ya más detenidamente, no estaban destinadas a los niños, sino a perros de lujo de gentes de lujo que necesitan prolongar la ostentación de sus vidas en la vida de sus animales.
Sé que para muchas personas sus perros superan la condición de amigos -e incluso de hijos. Sé que para otras muchas son la compañía o el compañero inseparable y necesario para sus vidas solitarias, como también sé, de la excelente y eficaz labor que realizan aquéllos perros adiestrados que sirven de ayuda y guía a personas con minusvalías, y colaboran realizando encomiables servicios en los cuerpos de policía, bomberos, etc. Pero esa es otra cuestión.
A un perro se le debe cuidar, educar y querer, pero nunca convertirlo en una figura esperpéntica fruto del despropósito humano.

De regreso a casa, inquieta y no contenta con lo que vi, quise asomarme a la ventana del conocimiento “exprés” sobre este mundo del lujo humano trasladado a sus mascotas, así que busqué información en Internet. Y encontré más de lo que esperaba: tiendas que ofrecen sus artículos con frases como “accesorios para mascotas chic que quieren vestir a la última”, “joyas para los perritos más coquetos”, “accesorios de lujo para perros de raza pequeña y cachorros mimados y consentidos”, etc.
Casitas, camitas y canastillas personalizadas, artículos de belleza sofisticados, collares y arneses decorados con piedras preciosas, todo tipo prendas de vestir, y un largo etcétera de productos de “alta calidad” y de “firmas exclusivas”.
Y además: desfiles de modas en Nueva York. Hoteles de cinco estrellas provistos de lujosas suites y servicios tales como televisor de plasma, servicio de habitaciones, salas de juego, etc. Moteles “para mejorar los encuentros amorosos”, y Spas para que las mascotas desconecten de sus ajetreadas vidas con tratamientos de hidroterapia, ozonoterapia y masajes relajantes.

¿Acaso la gente que es capaz de invertir tanto dinero en proporcionar lujo y placer a sus mascotas, no son conscientes de los millones de niños que desearían ser tratados como la más sencilla y humilde de ellas? Pensé. Conmocionada.

Isabel F. B. de Quirós

Hoy he querido rescatar de sus sombras este artículo -publicado en julio de 2012 en el diario La Nueva España- porque hace sólo dos días alguien que paseaba conmigo por aquélla zona, se fijó en la misma tienda y quiso entrar para ver algo para sus nietos.

 

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41 respuestas a Lujo necio

  1. escribano13 dijo:

    Totalmente de acuerdo Isabel. Y lo curioso del asunto es que realmente los perros pueden acostumbrarse a ser vestidos como si de un bebé se tratara, pero la realidad es que lo que más les gusta a ellos es ir como “Deuscan” los trajo al mundo 🙂 Y si que vergüenza.. niños pasando hambre y seres humanos gastando recursos en banalidades caninas. Gracias 🙂

  2. Realmente has puesto el dedo en la llaga, Isabel, sobre un tema que hace tiempo me llamó la atención cuando hace años, trabajé en la recepción de un hotel y, un cliente llevaba a su perro de acompañante de habitación como si el caniche fuera una persona, el animalito comía el mejor menú, lo mismo que su amo y vestía con el mismo lujo de detalles… También en California, conocí un caso de una señora millonaria que dejó su herencia a su perro. Pero mi sorpresa fue cuando visité por curiosidad un cementerio de perros y mascotas, donde se podían escuchar las voces del guao guao, del canino ya muerto… Y todo esto ¿Por qué habiendo tanta hambre en el mundo y tantos niños solos? Creo que el ser humano somos muy esperpénticos, si, sí, somos feos y ridículos, además de inhumanos y deformamos la realidad centrándonos en la extravagancia y en lo absurdo que resulta engalanar a un perro con collares, vestiditos o joyas… Y siendo indiferentes a la auténtica necesidad que nos rodea… Te felicito por este magnífico artículo. Un fuerte abrazo Isabel. Mi cariño y admiración para ti.

    • Hay tanto para contar sobre la parte oscura del ser humano ¿verdad Julie?
      Agradezco tus palabras hacia mi, pero mucho más que nos hagas partícipes de tus experiencias personales, siempre enriquecedoras. Y de tus sentimientos.
      Querida amiga, que pases un buen domingo y que todo vaya bien.
      El cariño y la admiración es recíproca.
      Besos.

  3. Veronica dijo:

    ¡Cuánta verdad Isabel! Los contrastes y la falta de perspectiva y piedad de quienes más bienes materiales poseen hacen de nuestro mundo un lugar tan asimétrico que duele.
    Un gran abrazo para ti.

  4. Rosa Ave Fénix dijo:

    Tampoco yo lo comprendo. No tengo animales en casa, es cierto que me gustaría tener un perrito, se que lo querría muchísimo y que recibiría mucho amor y lealtad -dato importante en los perros- pero por varias circunstancias no lo tengo. Yo también he visto en documentales lo que citas, ropas, joyas, comidas, estancias… y es una gran vergüenza, esas personas realmente no saben nada de la vida, que hay gente desamparada, sin techo, sin comida…Me altero.. no puedo con esas injusticias. Abrazos…

  5. agarcia2012 dijo:

    Decía Einstein que sólo hay dos cosas infinitas, el universo y la estupidez humana. Cuánta razón tenía… Un abrazo.

  6. Los excesos de un sistema económico desigual, en el que algunos de los pocos que lo tienen todo, no saben cómo comprarse vida y recuerdos, mientras una gran mayoría que tienen lo menos o nada se acaban la vida tratando de mal sobrevivir.

    Abrazobesos, Isabel. Genial artículo, amiga.

  7. Maria F. dijo:

    Estoy de acuerdo Isabel, se ha convertido en una industria, quizás confundiendo lo que es básico y necesario con lo lo extravagante. No hay nada malo en mimar nuestras mascotas, pero permitir el lucro y el gasto de dinero innecesario esta de mas.

  8. Juliaber dijo:

    Hace tres años, paseando por la zona de las tiendas exclusivas de Milán, mis ojos no daban crédito a lo que veían: de una tienda (luego comprobé que era de “ropa y complementos para perros”) salía una chica joven con dos perritos y los llevaba vestidos de azul y rosa haciento juego el lazo de la cabeza y los zapatitos, sí , zapatitos. Sentí tal indignación que durante todo el día solo me venían al pensamiento las imágenes de la hambruna africana.
    Un antiguo alumno mío abrió hace dos años una clínica veterinaria y me comentó que ganaba más con el “acicalamiento” de las mascotas que con las consultas. Y eso en Ourense, donde no hay grandes fortunas. En fin, un despropósito.

  9. madamebovary dijo:

    Nos pones, querida Isabel, ante una muestra insolidaridad y estupidez humanas. El perro es animal magnífico que a veces tiene comportamientos conmovedores, pero su ‘dignidad’, al menos como veo que hacen personas para mí muy queridas, se respeta con una buena alimentación, ejercicio e higiene, y con una educación que no los convierta en molestia para los demás. Y es insoportable que haya quienes les hacen prolongación estúpida y ofensiva de su pobre personalidad, y un insulto hacia los humanos que carecen de ropa y comida.
    Siempre con tu fina percepción. Gracias, amiga.
    Un beso y feliz semana.

    • Absolutamente de acuerdo con cuanto dices. La “dignidad” de un animal -en este caso el perro- es dejar que sea lo que es y velar por su bienestar; y no convertirlo en un capricho de nuestras locuras.
      Gracias amiga por tus palabras.
      Un fuerte abrazo y feliz semana.

  10. Popota dijo:

    Pues sí, totalmente de acuerdo,Isabel. Querer a los animales es tratarlos bien, respetarlos, para respetarnos a nosotros mismos; no vestirlos con ropitas, zapatitos, goyas, peluquerías… Como dice también Ernesto, los excesos de un sistema capitalista dan lugar a esto y mucha más desigualdad y como expone María, hay un mercado grande, mucho negocio en torno a ellos.
    Me he criado entre animales y me chiflan. He montado a caballo, en burro, he cepillado a las vacas, acaricado a terneros (tremendamente esquivos) a gatos, pollitos, conejos, burros, caballos..de vivir en el campo seguro tendría algunos, pero ellos en su terreno y espacio.
    Qué bonita la pintura de Pedro Blanes, no lo conocía. Tendré que documentarme.
    Muy buena entrada, Isabel.
    Un abrazo

    • Amar a los animales es todo lo contrario a lo que mucha gente supone, queriendo hacer de ellos una prolongación de sus complejos, etc. Prefiero omitir las palabras que me vienen a la mente.
      Los pintores nos hablan a través de sus cuadros. ¿Qué se puede añadir a este de Pedro Blanes?
      Un fuerte abrazo.
      Y buena semana!

  11. Triste, triste, triste constatar que los humanos seamos capaces de grandes actos y, a la vez, de inmensas estupideces como esta. Pero la verdad, por más vueltas que le doy a esta barbaridad y a otras peores que cada día nos atacan, confieso que no sé cómo se podría arreglar esto. ;(

  12. Cuanta razón tienes, la estupidez humana no tiene límites y si la mezclas con lujos inútiles puede llegar a levantar nuestra cólera.
    Un Abrazo Isabel 🙂 .

  13. cristinafra dijo:

    Tremendo, que lujos más inútiles.
    Un gran abrazo Isabel

  14. gelinos dijo:

    Lo mismo me sucedió en un centro comercial, de “marcas” en Madrid.- Mi amiga y yo entramos en la tienda atraidas por las cosas tan bonitas para bebés; entramos para verlas por curiosidad y la sorpresa fue la misma que tú; así de fuerte
    Sin comentarios

  15. Juan dijo:

    Muy buen artículo ¡enhorabuena Isabel! y gracias.
    Saludos

  16. C. Prieto Galan dijo:

    Las leyes no escritas que rigen el sentido común y la sensibilidad, con frecuencia, no habitan en el territorio del poderío.
    Poder adquisitivo, exhibicionista y tontorrón pues cada vez que me cruzo con un perrito ( generalmente son razas de tamaño pequeño ) disfrazado lo veo como un “espejo” que refleja certeramente la estulticia del pánfilo /a que lleva la traílla.

  17. Como bien dice el refranero: los perros se parecen a sus amos. Pobrecillos que los hacen parecerse porque ya ves tú que le importará al perro tener el “encuentro amoroso” en la calle o en ese hotel de lujo. El aburrimiento, la estupidez y la riqueza son una mezcla tan peligrosa.

  18. Arch Koven dijo:

    ¡Hola!
    Interesante exposición de ideas, pequeñas dosis de criterio 😉

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