A Manolo V.

Recibo un sobre con un el nombre de un remitente que me transporta a un pasado de amistad y cariño, a tiempos de juventud, inocencia y camaradería en el trabajo, acompañado de una dirección que habla de un presentede silencios y soledad que duelen; de una residencia de ancianos como destino final.

Cuando abro el sobre encuentro un recorte (que me apresuro a escanear) del diario “El Norte de Castilla”, datado con su letra aún firme. Y una carta llena de amor, de orgullo y de sanos recuerdos. Me sacudió una sonrisa híbrida de tristeza y alegría que estremeció mis sentidos.

Hoy, mi honorable amigo, te doy las gracias de corazón y muestro públicamente tu recorte del periódico con el mismo cariño y orgullo con el que tú me lo has enviado. Sabes que me tienes, que te quiero. Siempre.

Mi enorme gratitud al periódico El Norte de Castilla por hacerme un hueco en la página de Cultura de su diario, a Samuel Regueira por su magnífica reseña y a Ricardo Otazo por su estupenda fotografía.

Isabel Fernández Bernaldo de Quirós

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Relato de una tarde inolvidable en Valladolid

Valladolid, 2 de junio de 2017.

La tarde amaga llantos y tormentas, el “Campo Grande” respira la humedad del agua recién caída, y la rosaleda se resiste a desfallecer. Los pavos reales se pasean enloquecidos utilizando todas sus artes amatorias a unas posibles parejas que se hacen las despistadas. Quizá por ello, un pavo me elige como pareja y me llena de sonrisas con su más increíble y bello cortejo. Y con estas sonrisas de color y sonido decido que ya es hora de acicalarme para desplegar mis humildes encantos poéticos en el Salón de Actos del BBVA donde me esperan los protagonistas del grupo cultural Viernes de Sarmiento.

La gran poeta Aracelí Sagüillo, su directora, me recibe con su sonrisa de primavera y un abrazo cálido de bienvenida en la escalinata, así como también el magnífico poeta José Antonio Valle, que un tiempo después me haría el honor de presentar “Las Farolas caminan la calle”.
Tras saludos y presentaciones, y tener el placer de contestar a las preguntas del periodista Samuel Reguira y posar para el fotógrafo Ricardo Otazo, ambos del diario El Norte de Castilla, daba comienzo el tan esperado evento, en el que mis sueños iban a adquirir todos los sonidos de la realidad.
En el Salón de Actos –convertido ahora en una sala hogareña- se apagan las luces, excepto aquéllas que se centran en el aura que envuelve la VOZ de la poesía.

El silencio se puede escuchar en el latido de los corazones de todos los presentes. También en el mío mientras Antonio Valle me presenta con su cálida voz y hace un certero y preciso análisis de “Las farolas caminan la calle”.

La magia lo envuelve todo. Mis poemas comienzan su caminar al ritmo de las farolas que un día se convirtieron en las protagonistas de los pasos líricos de esta poeta y de su libro.

Suenan los aplausos que llenan de luz la estancia y rompe los silencios.
Es el momento de expresar, de nuevo, mi enorme agradecimiento a Araceli Sagüillo y a José Antonio Valle a los que tanto sentí que les debía. Y, como no, a los numerosos amantes de la poesía presentes en el Salón de Actos, porque ellos fueron los que hicieron renacer el verso en cada poema leído, y en cada expresión de sus rostros en los que las emociones, de cuando en cuando, se arropaban tras las cortinas de sus párpados.

Nunca os olvidaré, “Viernes de Sarmiento”.

Isabel Fernández Bernaldo de Quirós

Y a vosotros, queridos amigos de Apalabrando los días, mil gracias de antemano.

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Invitación de “Los Viernes de Sarmiento”

Quiero compartir con todos vosotros, amigos, la noticia, siempre emocionante, de que el próximo viernes día 2 de junio tendré ocasión de dar a conocer “Las farolas caminan la calle” (Ediciones Vitruvio) en la ciudad de Valladolid, gracias a la generosa invitación de la gran poeta Araceli Sagüillo, que es, además, directora del reconocido grupo literario “Los Viernes de Sarmiento”. Presentará el libro el magnífico poeta José Antonio Valle Mora, que forma parte de la coordinación de este grupo literario. Todo un honor y un placer para esta aprendiz de poeta.

A cuantas personas puedan acercarse hasta el céntrico Salón de Actos del BBVA sito en la calle Duque de la Victoria, nº 12, a las 20 horas, mi más sincero agradecimiento.

Muchas gracias.
Isabel F. Bernaldo de Quirós

 

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¡Me quiere!

 

¡Me quiere!

Una pequeña margarita
con irisaciones rosas
alienta sus sueños quinceañeros.
Si-No-Si
Vuelan el aire sus pétalos.
Solo quedan tres, se salta uno.

¡Me quiere!

De su mochila de cuero
rescata un cuaderno rojo
que es cofre de secretos.
Entre las últimas páginas
coloca el pétalo “me quiere”
junto a un trébol de cuatro hojas
y un enamoradizo pensamiento.

Acerca sus labios,
respira su primer beso.

Isabel F. Bernaldo de Quirós (De mi libro “Las farolas caminan la calle”, Ediciones Vitruvio, Colección Baños del Carmen).

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Engaño

A Antonio Daganzo, por un recital de amistad y versos crecidos entre notas de ilusiones, café y unas pastas de melancolía.
Gracias, maestro.

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Conocer a una poeta…

Hoy, la voz de una gran amante de la literatura, por todos conocida por los sueños de su “Isla imaginada” en su blog “Martes de cuento”, me ha hecho un gran regalo dedicándome una entrada en su bitácora “A los pies de la letra”. Ella sabe cuanto la admiro y aprecio, y que cuenta con mi más sincera amistad.
Te expreso mi enorme gratitud, Nona, por este gran regalo que ilumina lo gris de esta amanecida primaveral, e invito a que visiten este lugar tuyo en el que guardas “Un poco de lo que leo, un poco de lo que escribo”.
Un gran abrazo.

A los pies de la letra

Nunca la he visto —las fotos nunca nos hacen justicia—.

Nunca he oído su voz —una grabación no cuenta—.

Para mí es un misterio qué utiliza para escribir: si empuña un lápiz, una pluma o un bolígrafo. O si acaso lo suyo es aporrear o acariciar un teclado.

No sé si vota y, si lo hace, ignoro si sus preferencias se inclinan a derecha, a izquierda o permanece en el centro.

No he mirado el fondo de sus ojos —quizá azules, o verdes, o negros— para intentar descubrir sus secretos ocultos.

No sé si prefiere dormir de lado o boca abajo o mirando el techo de su habitación.

Ignoro qué ciudad y qué año la vio nacer; qué padres, amorosos o inflexibles, la guiaron en sus incipientes pasos; el nombre de la maestra que corrigió sus primeras faltas de ortografía.

Tampoco sé si tuvo hermanos que tiraran de sus trenzas. o cuántos…

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Presentación en Madrid de “Las farolas caminan la calle”

Hoy deseo  compartir con todos vosotros la presentación de mi último libro que como bien sabéis tuvo lugar el pasado día 4 de mayo.

Y en este compartir quiero mostrar mi agradecimiento a cuantos asistieron a la presentación del libro, abandonando sus quehaceres y compromisos, y llenando de sonrisas, sentimientos e ilusiones el hermoso “Salón de la Cultura” del Centro Riojano.
Agradecimiento que hago extensivo a quienes desearon estar y no pudieron, y a todos los seguidores fieles de mi andadura poética, fundamento y sostén de quien esto escribe. A ellos, a todos vosotros, pertenecen mis versos.

(Podéis hacer click sobre las fotos para verlas a mayor aumento)

Y como no, expresar mi enorme gratitud a quienes fueron mis valedores en este inolvidable evento:
A mi editor, Pablo Méndez, por la confianza que siempre depositó en mi quehacer poético,  y por su inestimable exposición y valoración positiva sobre mi evolución como poeta.
Rosa María Estremera por su generosidad cuando le requerí que fuera ella quien me presentara el libro. Por su inteligencia poética, por el análisis exhaustivo de mí libro, por su capacidad de sentir, de emocionarse y de emocionar con la interpretación de mis versos.

Del análisis que hizo Rosa María Estremera sobre “Las farolas caminan la calle” sustraigo alguno de sus párrafos:

En este libro (Isabel) retrata paralelamente la vida cotidiana y su propia vida, desde la experiencia, la pregunta, el cuestionamiento propio y ajeno y la esperanza.
Hay un viento placentero que sobrecoge sus versos, como un sueño que se mece entre su interior y el mundo. Desde el primer poema el aire se pasea entre la hoja y el lector para buscar dentro de la condición humana, sentido. Condición humana que se configura en epicentro de su poética, como reconoce la autora”.

En este libro viven a la par la calma y la fuerza, la “templanza” y “el quejido” silencioso y seguro de la experiencia, el anhelo por sobrevivir. De lo abstracto a lo escondido y deformado como en la elaboraciones oníricas del sueño”.
Una gran realización simbólica del deseo. Un exponer de lo aprendido, lo dudado y lo querido.

El verano, las estrellas, el mar y las dudas, preguntan al pasado para comprender el presente, porque la autora se pregunta constantemente para entender y no perderse, porque se reconoce en la memoria del pasado, aunque le duela, porque sabe pregonarse en el ahora. Porque “vive en la nada” del “Suburbio del tiempo”, le conmueve la vida no siempre justa, ni esperanzada, a veces perdida.
Pero Las farolas caminan la calle y alumbran de esperanza los ejes que fundamentan estos poemas, la importancia del sentido latente, oculto en unos versos que esperan ser descubiertos por aquellos que se adentren en esta metáfora del tiempo donde reside la historia de esta vida tocada en el piano de los sueños. Vencida quizás, solo por el poniente. Esas farolas tienen nombre y se llama Isabel”.

Y no quiero finalizar esta entrada sin dar mis más sinceras gracias a tres importantes poetas a quienes admiro y quiero:
A Julie Sopetrán por ser ella quien hizo la primera lectura de un manojo de poemas que aspiraban a ser publicados en un océano de dudas. Ella me despejó el camino.
A Antonio Daganzo por consentir leer mi poemario antes de que se convirtiera en libro; su magnanimidad y sus consejos fueron en todo momento vitales para la resolución final del poemario.
A Daniel Benito, sin cuyas pinceladas poéticas mis “cuadros” no serían lo mismo.

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