Al autor de unos versos de amor

Cuando me detuve en medio de aquélla ladera pedregosa para dar un poco de alivio a mi corazón, vi algo en la lejanía. Con la ayuda de mi cámara fotográfica pude distinguir que se trataba de un pequeño conjunto rural que miraba de reojo a la ribera del Guadiana. Sentí algo mágico, algo inexplicable, que me hizo abandonar mi ruta y dirigirme hasta allí. Me encantó el lugar, pero sobre todo, la inscripción que había en una de sus paredes: “LA Flor que Crece en la Adversidad/ Es la más Bonita/ De Todas. Por siempre” Y dos dibujos: una flor y el símbolo del infinito.

¿Qué hace esta declaración de amor aquí? ¡Cuánto romanticismo! ¡Qué grande es la poesía! Seguí con estos pensamientos haciendo más fotos al conjunto pero aún me esperaba otra sorpresa. En otra de las paredes estaba la dedicatoria entre nubes dibujadas “Eres tú, Isa” Le di las gracias al enamorado. Por un momento su declaración la hice mía. Y me emocioné.

@Isabel F. Bernaldo de Quirós

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La vida sigue

Entre brumas y silencios, la vida sigue.

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¡Feliz año 2020!

Quiero expresaros mi enorme agradecimiento por el afecto y apoyo que me habéis dispensado durante todo el año 2019, que ya se despide con el intenso aroma de nostalgia y de luz de quien sabe de la cortedad de su crepúsculo.
Espero haberos correspondido como os merecéis, amigos.
Un gran abrazo.

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Tiempo de Navidad

 

 

FELIZ NAVIDAD-F-700

 

 

 

 

 

 

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Hoy dejo paso, de nuevo, a Alfonso Cebrián

Es un auténtico placer poder cederle el paso hoy a mi querido amigo y admirado escritor Alfonso Cebrián para que pueda adentrarse con su nuevo libro a este espacio de todos en el que se apalabran los días.

«Quien vive sin memoria no ha salido aún del paraíso» (Manuel Arce, en el libro Aforismos, 2013).

Está claro, que Alfonso Cebrián no solo vive con memoria sino que la utiliza, con la magia de un prestidigitador de la palabra y del conocimiento, para escribir su nuevo libro, una magnífica novela titulada “Nada quedó de abril. El libro de Carmelo”. Alfonso se supera a sí mismo haciendo gala de ser un autor experimentado y consagrado en el mundo literario de la narración, al resolver con éxito el entramado de personajes, situaciones extremas de realidad y ficción, de amor y desamor, de vida y muerte, que tienen lugar en unos tiempos difíciles para una España que el autor  traslada “a la fecha del catorce del treinta y uno, con su antes y su después”. Una España eminentemente empobrecida y rural, y cuyos principales protagonistas se enfrentan a un levantamiento militar fascista, según reza en alguno de sus párrafos.

Hay algo que siempre me ha gustado de Alfonso a la vez que he admirado: su cuidado y escogido lenguaje -siempre perfectamente adaptado a las circunstancias del medio y de los personajes- y, como no, su alma de poeta que tanto  se deja sentir a lo largo y ancho de su obra:
“Abajo discurría la cinta plateada del río”, “La ciudad parecía una boca desdentada”, “La respiración asmática de la máquina de vapor”, “El sol parte en dos el patio”.
“El autobús retemblaba con un traqueteo de ventanillas desvencijadas y el motor emitía largos quejidos debido a su vejez y a lo fatigoso del avance”.
“El sol levanta destellos de cristal en las aguas…” “El agua susurraba su eterna cadencia en el lecho de piedra”.

Carmelo es encumbrado por el autor del libro a ser el protagonista principal y él explica los porqués de ello (reseña que acompaña a su libro en Amazon). Pero hay otros personajes entrañables que a mí me han ganado el corazón, uno de ellos es Manuel. Solo diré de él que de su mano Alfonso hace una perfecta recreación de la naturaleza y del ambiente rural en el que vive. Y Paquita, esa adolescente niña que solo ve a través de los ojos de su Manuel.

No quiero alargarme más ni cansaros con el relato de lo que supuso para mí la lectura de este libro. Me gustaría que lo descubrierais por vosotros mismos con el afán del disfrutar de esta hermosa, terrible y emocionante historia.

No obstante deseo dejar constancia de estas frases que se recogen en FINAL:
“Madre, es un horror la guerra”…
“La destrucción y la pobreza tienen forma, color y olor, sin embargo hija, hay una decencia y un tesón que no se ven, la que hace que estas gentes sintieran que otro mundo era posible”

Os dejo el enlace de Amazon donde podéis adquirir el libro, tanto en versión papel como en versión Kindle:

Mi más sincera enhorabuena y mi gratitud, querido amigo Alfonso Cebrián.

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Morfeo

 

Soy ente
que custodia el misterio de mi existencia.
Soy tiempo
que redime vida,
y muerte
que ignora al corazón que late.
Soy impulso
que conduce al pensamiento mudo,
y aliento
de necesitados amaneceres.
Soy amante
Soy delirio
Soy dueño de la palabra ausente.

Soy Morfeo, hijo de Hipnos,
aquél que da vida a tu sueño.

(Publicado en la antología Aula de poesía “Orillas de Ávila”, 2019)

 

 

 

 

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CONTAMINACIÓN

“SE ALCANZA UN NUEVO RECORD DE GASES EFECTO INVERNADERO EN NUESTRA ATMÓSFERA”

Este es uno de los titulares con los que hoy me he despertado y que considero altamente preocupante y desolador. En el epílogo de mi libro “La senda hacia lo diáfano” expreso tal sentimiento a la vez que dejo una ventana abierta a la esperanza:

“Hay océanos, ríos y mares que son vertederos infectos de una química que destruye vidas en silencio.
Hay tierras en las que sólo crece la desolación.
Hay aires que son cámaras de gas selladas de civilización y exterminio.
Hay seres humanos que sigue pervirtiendo el presente de todos e ignorando que tras él no existe el futuro, un descarnado y desgarrador futuro.
Pero también hay una humanidad que hila e hila, teje y teje el difícil entramado del sostenimiento de nuestro planeta. Como la frágil araña que cada día hace frente a la reconstrucción de su tela porque sabe que de ello dependerá su vida y la de sus descendientes”.

 

No obstante, los datos científicos actuales corroboran que la ventana abierta a la esperanza se cierra -nos la cierran- día a día un poco más.

 

 

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